Pedro III de Aragón  (1239-1285)

o también llamado

Pedro III el Grande.

 

 

 

Fue

Rey de Aragón (como Pedro III),

Rey de Valencia (como Pedro I) y

Conde de Barcelona (como Pedro II).

 

 

VÍNCULOS

donde aparece

ALBARRACÍN

Fue el primer hijo varón de Jaime I el Conquistador y su segunda esposa Violante de Hungría. Siendo, por tanto, el segundo heredero, ya que la corona correspondía a Alfonso como primogénito. Pero las malas relaciones de Jaime con Alfonso, que falleció muy pronto, y la ambición de Violante favorecieron a Pedro en los repartos.

Accede al trono tras la abdicación de su padre, que morirá en 1276, recibiendo los reinos de Aragón y de Valencia y el condado de Barcelona, mientras que el resto de condados catalanes, Rosellón, Cerdaña y el reino de Mallorca pasan a su hermano, Jaime II de Mallorca. Pedro se opuso ahora a esta fragmentación, como antes lo hiciera su hermanastro Alfonso.

Cuando se convirtió en rey, combatió a Jaime de Mallorca hasta conseguir que le prestara vasallaje, manteniendo el control político-económico sobre Mallorca y restableciendo la unidad jurisdiccional de la Corona de Aragón, rota por el testamento de Jaime I.

A la edad de veintidós años caso con la princesa siciliana Constanza de Hohenstaufen, hija de Manfredo, regente de Sicilia, y nieta del emperador alemán Federico II.  Este matrimonio y la continuación de la política de expansión en el Mediterráneo que emprendió su padre le llevaron a reclamar derechos sobre Sicilia, aprovechando además el descontento de la población local con la política de la casa de Anjou que había derrocado a Manfredo para instalarse en el reino.

Embarque del rey Pedro III en su expedición a oriente.

Pintura de R. Tusquets

Así pues, en el año 1282, con su inmensa flota desembarca en Sicilia derrotando a Carlos de Anjou, hermano de San Luis de Francia, y es coronado rey en Palermo. Esto le supone la enemistad con Francia y con el Papa Martín IV quien le excomulgó y otorgó el reino de Sicilia al segundo hijo del Rey de Francia, Carlos de Valois, llamando a la cruzada contra la Corona de Aragón.

Las Vísperas Sicilianas son el momento culminante de la política mediterránea de la Corona de Aragón, a la vez que ponía fin a la idea de una restauración del Imperio latino de Oriente por obra de Carlos de Anjou. Sicilia, en manos del rey de Aragón, era una formidable base contra sus enemigos, y sobre todo, junto con Túnez, permitía el control de las principales rutas del Mediterráneo, era la clave de la ruta de Levante, muy potenciada tras el movimiento cruzado. El comercio catalán recibió un gran impulso, gracias a los privilegios obtenidos de inmediato, a la creación de una red de consulados y a la exportación de cereales, casi en régimen de monopolio.

La invasión de Sicilia le supuso también la necesidad de hacer concesiones a la nobleza aragonesa, que no veía con buenos ojos esta política de expansión. A cambio de su apoyo, les concedió el llamado “privilegio de la Unión” (ya que los nobles se habían agrupado en la llamada “Unión Aragonesa”).

El privilegio consistía en el compromiso del rey de respetar los fueros, y la convocatoria de Cortes anualmente. Esta convocatoria de Cortes anual, se extendió a Cataluña en 1284. Se van a sí poniendo las bases del modelo pactista aragonés, frente al autoritario castellano.

En ese mismo año caía prisionero el príncipe Carlos de Salerno, hijo de Carlos de Anjou y gobernador de Nápoles, y en España se conseguía la anexión de Albarracín, previo acuerdo con Castilla.

Pero el peligro mayor se cernía al otro lado de los Pirineos, donde el rey de Francia, Felipe el Atrevido, se disponía a hacer efectivo el dominio otorgado a su hijo por el Papa sobre la Corona aragonesa. El reino de Aragón se había avenido al fin a ayudar a su rey contra los franceses. Éstos, tras algunos éxitos iniciales, fueron derrotados, al fin, en el mar (frente a las islas Formigues) y en tierra, en el coll de Panisars, en 1285. Los franceses hubieron de abandonar España.

Pedro III apenas pudo sacar el fruto de su victoria. Ordenó expediciones de castigo para quienes no le ayudaron o se le opusieron: Jaime II de Mallorca, que se había aliado con los franceses, y contra Sancho IV de Castilla, que había incumplido sus promesas de ayuda. Sólo en el primer caso hubo resultados positivos. Mallorca fue incorporada por el primogénito Alfonso, ocho días después de la muerte de Pedro el Grande.

A su muerte, dejó el reino de Sicilia a su segundo hijo Jaime, que más tarde se convertirá en Jaime II de Aragón, y el resto de territorios (Aragón, Cataluña y Valencia) a su primogénito Alfonso III. Fue sepultado en el monasterio cisterciense de Santes Creus, por el que había mostrado particular predilección durante su vida, manifestando su deseo de ser enterrado allí. De momento fue depositado en una tumba provisional, hasta que se realizó el proyecto definitivo, una urna de pórfiro, que se supone traída desde Sicilia por Jaime II, donde aún reposan sus restos.

Según nos señala José Hinojosa Montalvo (académico de la Real Academia de Historia), en el campo de la cultura literaria Pedro III tuvo fama de ser un excelente trovador, y su extraordinaria personalidad ha hecho que pasara a la historia con el calificativo de «Grande», y de ella se hicieron eco los propios cronistas de la época, quienes llevados por su admiración hacia el personaje no dudaron en calificarlo como «lo segon Alexandre per cavaleria e per conquista», como hizo Bernat Desclot en su Crònica, y para Ramón Muntaner era, nada menos, que el hombre que había nacido con más gracias después de Jesucristo. El orgullo hacia el Casal de Aragón se traslucía en estas alabanzas. Las gestas del monarca generaron un ciclo poético que duró hasta el Romanticismo, siendo objeto de multitud de poemas, de alabanza o denigratorios, por parte de los trovadores, mientras que Dante dijo de él: «de todo valor estuvo ceñido su corazón»; apareciendo en la famosa novela de caballerías «Curial y Güelfa» y hasta el mismo Shakespeare se hace eco de sus gestas.

De su matrimonio nacieron los siguientes hijos:

  • Alfonso III de Aragón (1261-1291), rey de Aragón, Valencia, Mallorca y conde de Barcelona.
  • Jaime II de Aragón (1267-1327), rey de Aragón, Valencia, Mallorca, conde de Barcelona, rey de Cerdeña y de Sicilia.
  • La infanta Isabel de Aragón (1271-1336), Santa Isabel de Portugal, reina consorte de Portugal por el matrimonio en 1288 con Dionisio I de Portugal.
  • Federico II de Sicilia (1272-1337), rey de Sicilia.
  • La infanta Violante (1273-1302), casada en 1297 con el infante Roberto de Nápoles, futuro Roberto I.
  • El infante Pedro de Aragón (1275-1291).

Fuente: .Gran Enciclopedia Aragonesa, crónica José Hinojosa Montalvo , 2008

Composición:.Ignacio Gonzalvo Altabás. Club C. E. Banco Santander de Zaragoza, 2008